martes, 25 de octubre de 2016

Cubanos contra el cáncer del bloqueo



Para los cubanos la palabra bloqueo se traduce en una especie de tumor, un duelo a muerte.  No se trata de recurrir a la cursilería para definir el mal que nos agobia, sino de representar la magnitud del agravio y el absurdo.   

Y es que este sentimiento de asfixia e inmovilidad duele desde hace más de 50 años cuando el gobierno estadounidense halló en el desaliento producido por las carencias económicas, “el único medio previsible para enajenar el apoyo interno”  a la Revolución Cubana.

Desde entonces, la restricción de la exportación de combustible a Cuba, la reducción de la cuota azucarera o la intensa maniobra en la OEA para imponer sanciones a Cuba, son solo algunas de los síntomas que la enfermedad provoca.

La palabra bloqueo se traduce en la imposibilidad de adquirir en los mercados estadounidenses medicamentos, reactivos o piezas de repuesto para equipos de diagnóstico y tratamiento instrumental; en la necesidad de utilizar intermediarios en terceros países para adquirir productos agrícolas y de otro tipo encareciendo los gastos, o en las afectaciones en el sector educacional por la imposibilidad de adquirir, en el mercado estadounidense, el equipamiento imprescindible para llevar a cabo el proceso docente educativo. 

No exagera el Informe de Cuba sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. El daño económico ocasionado al pueblo cubano por la aplicación de esta política solo entre abril de 2015 y abril de 2016 y considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, asciende a 753 mil 688 millones de dólares.

Desde que comenzó a aplicarse  el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de 125 mil 873 millones de dólares a precios corrientes. Pero las cifras no pueden encerrar el número de familias separadas a causa de las dificultades económicas y la decisión de muchos de seguir el “sueño americano”.

No hacen falta bisturís para identificar la malignidad de este cáncer cuyo avieso propósito es ahogar al pueblo cubano y hacerlo claudicar ante la decisión de ser soberano e independiente por la fuerza o el hambre.

Hoy, cuando Cuba aguarda los resultados de las nuevas votaciones contra esta política en la Asamblea de las Naciones Unidas, no cabe duda de que su carácter extraterritorial se mantiene y se aplica con todo rigor,  total impunidad y en franca violación del Derecho Internacional. 

Y es que a pesar  de los avances en las relaciones bilaterales entre los Estados Unidos y Cuba, con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas, este nuevo escenario no impidió que el 11 de septiembre de 2015, el presidente Obama renovara las sanciones contra Cuba bajo la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, pieza fundacional de las leyes y regulaciones que componen el bloqueo, alegando intereses de política exterior.

Lo cierto es que así como se debe extirpar un tumor maligno cuya  proliferación celular invade los tejidos sanos del organismo, el pueblo cubano  exige el fin de esta política cruel, condición insoslayable para el avance hacia la normalización de las relaciones bilaterales entre los Estados Unidos y Cuba.


lunes, 24 de octubre de 2016

Drogas: ¿amenaza para Cuba?


No imagino un país donde las escuelas sean guarida del consumismo, mientras algunos venden su juventud por un rato de éxtasis. No imagino un país de incertidumbre en las calles de la adicción y la violencia. Cuba, con sus logros y dificultades, me ha enseñado una realidad distinta.  

Escondidas en zapatos, tornillos, plumones e incluso en diferentes partes del cuerpo humano, las drogas amenazan de forma constante con burlar el sistema de enfrentamiento al delito en las fronteras nacionales para expandirse entre la población cubana. Otros, incluso, se han atrevido a cultivarlas dentro de la Isla, hasta ser capturados demostrando la veracidad del refrán “cada cual recoge lo que siembra”.

Según explicó el coronel Juan Carlos Poey, jefe de la Dirección Nacional Antidrogas del Ministerio del Interior, en la Mesa Redonda: Cuba y la batalla frente a las drogas, transmitida meses atrás, durante 2015 se detectaron 178 casos en los que se descubrieron 29 555 plantas y 250 420 semillas.

“Los volúmenes ocupados en el mar, la frontera aérea y el tráfico interno, sumaron un total de 1266.59 kilogramos de drogas, por lo que se detuvo a 1 363 personas, de ellos 44 extranjeros, los cuales fueron sancionados de forma severa en correspondencia con la política jurídico penal aprobada”, agregó.

Casi un año después de tales sucesos, la lucha del gobierno cubano persiste, no como el capricho de oponerse a un mal globalizado, sino como la respuesta imperiosa ante uno de los más acuciantes problemas que enfrenta la humanidad y que pone en peligro la supervivencia humana.

De acuerdo con el doctor Vicente Hernández Castro, especialista de Segundo Grado en Psiquiatría del Hospital Comandante Faustino Pérez de Matanzas, aunque se cree que la marihuana tiene propiedades medicinales, sus efectos pueden ser muy perjudiciales al conducir a la psicosis e incluso no responder a los medicamentos. Casi todos los psicotrópicos poseen propiedades farmacológicas que brindan aparente bienestar, pero en realidad su gancho es fatídico desde el punto de vista físico, psicológico, económico, social y cultural. 

Disminución del coeficiente intelectual en un diez por ciento de forma irreversible, pérdidas de las  capacidades establecidas con efectos demenciales y desencadenamiento de cuadros de esquizofrenia con mayores dificultades para la rehabilitación, son solo algunos de los posibles perjuicios de las drogas.

Los cubanos somos solidarios, por eso no tardamos en sufrir con el dolor ajeno ante el embate de tsunamis, virus, temblores de tierra o huracanes. Pero nuestras familias no deben desestimar el latente riesgo de este otro fenómeno silencioso que termina por destruir el hogar y deja a su paso el vaho de la desesperanza.  

Qué hacer sería la pregunta perfecta. Pero la respuesta no evade la reflexión si consideramos algunos estudios científicos que explican cómo en nuestra nación el consumo de drogas no menos dañinas (cigarro o alcohol) en el círculo familiar de los más pequeños, influye en su posterior conducta cuando la adolescencia los inquieta a experimentar nuevas sensaciones o vivencias.

El amor, la atención y el modelo correcto transmitido por los familiares encabezan la lista de recomendaciones para alejar a las nuevas generaciones de la adicción, que en la mayoría de los casos constituyen el refugio o la compañía carentes en casa. La actitud del personal médico con respecto a este asunto también resulta vital, por su notable influencia en la salud de la población, al igual que el fomento de iniciativas de prevención en las escuelas como los destacamentos Mirando al Mar y círculos de interés para educar a las nuevas generaciones sobre el tema.  

Denunciar de forma oportuna la producción, venta, demanda, tráfico, distribución y tenencia ilícita de drogas, no se trata de una pelea exclusiva de la Aduana General de la República o el Ministerio del Interior, sino de todos los cubanos que amamos esta Isla y la soñamos siempre tranquila y diáfana como sus amaneceres.

jueves, 6 de octubre de 2016

Fibrosis quística: La alegría de un suspiro













“Yo soy un niño poeta/porque aprendí a componer/décimas antes de saber/escribir en mi libreta/Le amarro a mi pañoleta/décimas en la costura/ y sobre esta tierra pura/canto mis versos felices/para abonar las raíces/hondas de nuestra cultura”. Un torrente de aplausos inunda la consulta, mientras el pequeño intérprete regala esa sonrisa diáfana que conquista desde el primer encuentro.

Abdel Iturbides García, tiene siete años. “Casi ocho”-recalca. El último martes de cada mes llega a inundar de amor la consulta de fibrosis quística del Hospital Pediátrico “Eliseo Noel Camaño”, donde recibe atención desde que se le diagnosticó esta enfermedad crónica hereditaria que se caracteriza por la insuficiencia respiratoria y pancreática. Como él, otros 18 pacientes en la provincia la padecen y reciben en dicho centro la asistencia necesaria.

EN NOMBRE DE LA VIDA

“La fibrosis quística se distingue por diarreas crónicas, mal nutrición y aumento de la sudoración, por lo que los pacientes se pueden deshidratar durante el verano. Evoluciona por crisis y aunque puede aparecer desde el nacimiento a veces se detecta luego. Su intensidad o gravedad depende de la variación genética”, explica la doctora Iliana Bouza Denis, quien dirige este programa en la provincia desde hace 16 años.

La especialista en Segundo Grado de Pediatría y Máster en Atención Integral al Niño, agrega que las complicaciones van desde afectaciones puramente pulmonares como bronquiectasia o fibrosis pulmonar (las cuales llevan a una insuficiencia crónica progresiva), hasta daños digestivos como cirrosis hepática, obstrucción biliar o intestinal y, desde el punto de vista endocrino, diabetes mellitus.


Sin embargo, lo que hasta hace unos años tanto en el mundo como en la Mayor de las Antillas era una enfermedad exclusiva de Pediatría, con una expectativa hasta menores de quince años, hoy ya incluye a adultos gracias a los avances en el tratamiento y la asistencia médica.

“Funcionamos como una comisión multidisciplinaria gastroenterólogo, psiquiatra, endocrino, nutriólogo, fisiatra y dietistas. El tratamiento respiratorio incluye fisioterapia, aerosol, antibióticos por infección o neumonía a repetición, mientras el digestivo exige una dieta hipercalórica, vitaminas, pancreatina y apoyo nutricional. Además, tanto los pacientes como la familia y maestros requieren atención psicológica y de orientación”, comenta Bouza Denis.

HISTORIAS COMPARTIDAS
No estar en ambientes con elevadas temperaturas, ni habitaciones donde haya polvo o ácaros, prevenir infecciones respiratorias, hacer ejercicios, fisioterapias, consumir vegetales y frutas, son precauciones que ellos no deben olvidar. En aras de contribuir con tales medidas el gobierno cubano les ofrece ciertas garantías.

“Además de la gratuidad de los medicamentos, quienes vivimos distantes tenemos facilidades con el transporte. Todos recibimos a menor precio alimentos como leche, queso, azúcar, harina lacteada, miel, galletas, carne, pescado, huevo, etc.”, señala Berkis García Delgado, madre de Abdel.

Por su parte, Ermy González López, paciente de 26 años, Lourdes Cardoso Socarrás, abuela de otro pequeño llamado Kevin, y el resto de los que aguardan tras la puerta de la consulta, también reconocen la ayuda.

A la posibilidad de adquirir en la red de comercio en divisas, por 27.50 pesos cubanos, productos cuyos precios suman en total cerca de 40 cuc, se añade la venta subsidiada de viandas y vegetales.

Gladys Rodríguez López, subdirectora provincial de Prevención, Asistencia y Trabajo Social, junto a la doctora Amparo Costa Méndez, jefa del departamento del Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental de Salud Pública, explican que a partir de la Resolución 217 de este último Ministerio y luego de una rigurosa valoración del estado de salud y socioeconómico de la familia, la asistencia social asume el pago del equipo electrodoméstico que requiere el tratamiento en los núcleos donde la solvencia no es suficiente.

¿Dificultades? El traslado de hospital ante la mayoría de edad. “Mi hijo ha tenido que ingresar bastante, y aquí existe una sala especializada con todas las condiciones: televisión, juegos, aire acondicionado, sin embargo, en el Hospital Comandante Faustino Pérez no es igual ya que al estar tan cerca de otras personas con diferentes padecimientos se encuentra expuesto a riesgos”, declara Niurka Oliva García, otra de las madres, quien confiesa también su infinita gratitud con la doctora Iliana: amiga y consejera.

Ante el halago esta responde:”Vivo entregada por entero a ellos. A veces me confiesan lo que no le dicen a sus padres. Cuando los captamos todos estaban mal nutridos y hoy ni siquiera tienen insuficiencia respiratoria. Yoendry, el mayor, cumplió ya 35 años. Hasta el momento solo hemos perdido a un pequeño con una neumonía muy complicada, lo que ha sido un duro golpe para todos”.

Pero, como expresara la doctora los logros son también resultado del intenso trabajo del programa a nivel nacional, cuyas actualizaciones anuales e intercambio de experiencias han sido de gran provecho ante una afección considerada de millonarios por los gastos que supone, pero que en Cuba sortea escalas sociales para colmar de alegría el más mínimo suspiro.
 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Camino a un hogar feliz/ Día Internacional de las Personas Mayores






 









Según el Anuario Estadístico de Salud, 2015, el índice de envejecimiento poblacional en Matanzas alcanza el 19,4 por ciento. Pero no es para alarmarse, como dijera en el 2003 Kofi Annan, entonces secretario General de la ONU “el envejecimiento no es un problema sino un logro; y no es un mero asunto de seguridad social y bienestar social, sino de desarrollo y política económica en conjunto…»
 
Este primero de octubre diferentes lugares del mundo celebrarán el Día Internacional de las Personas Mayores o del Adulto Mayor, como se le ha llamado hasta hoy. Sin embargo, más allá de los festejos, retumba en los oídos de muchos el eco de una interrogante: ¿cómo se prepara la sociedad para atender esta dinámica demográfica?

Preocupados por tal motivo, investigadores del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (Cedem), alertan sobre la necesidad de un diseño coherente en el cual la gestión y planificación de programas de desarrollo económico y social incluya a la población, tomando en cuenta las modificaciones que experimentará.

Como publicara Granma en su edición digital del 13 de mayo de 2015, según Grisell Rodríguez, especialista del Cedem: “Hay que darse cuenta que serán menos los trabajadores, que se necesitarán más servicios geriátricos que pediátricos y que es vital buscar fórmulas para aprovechar a esa población ya en edad avanzada, pero que todavía es útil”.

Y es que si para 2025 la población cubana habrá disminuido en valores absolutos, en algo más de 203 111 personas y casi el 26 % de su población tendrá 60 años y más, con un elevado crecimiento absoluto de los mayores de 80, urge potenciar desde ahora la disminución de barreras arquitectónicas, repensar la excesiva construcción de edificaciones con tendencia vertical o la acelerada automatización de servicios vitales como el cobro a través de tarjetas magnéticas.

No se trata de ir en contra del desarrollo, sino de valorar hasta qué punto seremos capaces de enfrentar estos retos dentro de tan solo 14 años. Garantizar un mayor número de producciones textiles e industriales para adultos, programas televisivos u ofertas recreativas que satisfagan sus intereses, son solo otros de los detalles a tener en cuenta, los cuales no se deben considerar alejados de las relaciones intergeneracionales, presentes en diversos ámbitos como el hogar, el trabajo y la comunidad.


No obstante este logro social se traduce en la oportunidad de intercambiar saberes, experiencias o habilidades trasmisibles y aprovechables que se inscriben en el patrimonio cultural, conciencia política y convivencia social de la nación.

Teniendo en cuenta todo lo anterior y con vistas a cumplimentar el Lineamiento 144 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, nuestra provincia realiza acciones dirigidas a enfrentar estos elevados niveles de envejecimiento.

 
Según la doctora Amparo Costa Méndez, jefa del departamento del Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental en el territorio, durante 2014 se inició el proceso de reparación integral de instituciones de manera que hoy contamos con 24 Casas de Abuelos, 10 Hogares de Ancianos, 18 especialistas en Geriatría y 61 camas en las salas de dicha especialidad.
 
No obstante, todavía es largo el camino por recorrer, pero el objetivo debe ser ver a todos nuestros abuelos sonreír como lo hace Hortensia Díaz Hernández, la señora de esta foto, que con 93 años teje para ejercitar la mente, disfruta de la música, así como del programa La Neurona Intranquila, mantiene una alimentación sana y es feliz porque se sabe querida. Al final como expresa Martí: ¡Qué culpa tan grande es la de no amar y mimar a nuestros ancianos!

lunes, 19 de septiembre de 2016

El misterio de las ruinas de Chartrand















De la gran casona de mampostería construida en medio de extensos jardines con 21 cuartos, hoy solo quedan algunas paredes de elevado puntal donde retumba el eco de ese nombre que un día las inmortalizara. 


 











Conocido como Las Ruinas de Chartrand, este inmueble ubicado en las afueras del actual poblado de Limonar (antes Guamacaro), se yergue como testigo de más de siglo y medio de historia para contar sobre aquellos tiempos de ingenios, esclavos y barracones, en los que vivió una de las figuras claves de la tendencia paisajista del siglo XIX, Esteban Chartrand-Dubois.

 

El 11 de octubre de 1840, cuando ya Matanzas era un emporio económico y cultural, nació en dicho lugar quien más tarde llegaría a contribuir con su obra pictórica al encuentro de la identidad nacional cubana.

Al parecer, sus padres de origen francés encontraron en estas tierras el remanso de paz y sosiego que les había robado a sus familias la Revolución Francesa y la Haitiana. Aquí heredaron El Laberinto, cafetal de un tío de Juan Matías (papá de Esteban), que más tarde, ante la decadencia sufrida por muchas de estas plantaciones en la Isla, transformarían en el Ingenio Ariadne, conforme a la leyenda de Ariadna que había logrado salir del laberinto.

Cuenta el historiador matancero Raúl R. Ruiz, en su libro Esteban Chartrand, nuestro romántico (1987), que el ingenio se encontraba situado a unos escasos 500 metros del poblado de Limonar. “Aún hoy día subsisten las ruinas de sus edificaciones, atravesadas por la Carretera Central en su paso desde La Habana hacia las provincias orientales”.

El testimonio de aquellos años llega hasta hoy a través de la pluma de la novelista sueca Fredrika Bremer quien permaneció varios días junto a la familia: “Muy próximo a mi ventana (…) tengo que ver todo el día a un grupo de negros moverse bajo el látigo, cuyo chasquido al resonar sobre sus cabezas (aunque en el aire), los mantiene trabajando constantemente, junto con los gritos impacientes y repetidos del capataz…”

 
A otros 500 metros del ingenio y los barracones, se hallaba la casa de los amos, de una sola planta. “Cuatro guardarrayas convergían hacia la residencia: la primera, de majestuosas palmas reales y tan larga-según afirman testigos-, que era necesario usar anteojos para distinguir a una persona en su extremo; otra de naranjos dulces, al final de la cual se encontraba el cementerio del pueblo de Limonar; las otras dos de naranjos agrios y de mangos. En el patio, en la parte trasera de la casa, un gran almendro de Otahití, de copa frondosa, se extendía ampliamente”, describe el texto de Raúl Ruiz.

El intenso verde sobre un terreno levemente ondulado y muy fértil, el brillante monte que se distingue en el horizonte, así como la cadena de montañas y el suelo cubierto de flores silvestres de todos colores y perfumes, deslumbraron también al escritor norteamericano Samuel Hazard, quien visitara estos parajes en 1868.

Semejante belleza unida a las dotes musicales y pictóricas de la madre Luisa, no dejaron a Esteban y a dos de sus hermanos más opción que sucumbir ante la magia de lienzos y pinceles.

De acuerdo con la crítica, el mejor llegó a ser Esteban, quien no solo mereció el premio Flor de Oro en 1867 con su cuadro Paisaje de las Lomas de San Miguel y exhibió en la Feria Floral de Charleston Atardecer en la sabana, sino además recibió tal admiración que las principales familias cubanas de la época tenían sus obras.

 

Sobre el talento de este afamado pintor, Ursulina Cruz Díaz plasmaría en el Diccionario biográfico de las Artes Plásticas: “Hay potencia solemne en su fecundidad, sus tintes violáceos, amarillo y naranjas armoniosamente usados”.
 
En la actualidad los cuadros Un ingenio en Bolondrón, Salto del Hanabanilla, Paisaje con riachuelo, entre otros, constituyen importantes piezas del Museo Nacional, mientras algunas obras pertenecen a grandes coleccionistas en Cuba y el extranjero.

Además del florecimiento de este joven artista en el territorio y la visita de la novelista Bremer en 1851, José Ignacio Martínez Monzón, historiador de Limonar, destaca otro importante hecho ocurrido en el ingenio: la estancia del entonces recién electo vicepresidente de Estados Unidos William Rufus King, cuya salud se encontraba quebrantada y mientras buscaba restablecerla en esta hacienda, tomaría posesión de su cargo el 24 de marzo de 1853.

Pero sin saber qué misterio atraía a tan prestigiosos visitantes la propiedad se engalanó también con la presencia de Juan Jacobo Audubón, célebre naturalista norteamericano de origen francés, el doctor Robert W. Gibbes, de Carolina del Sur, Richard Henry Dana, escritor y viajero, así como el gran duque ruso Alejo Alejandrovich, tercer hijo de Nicolás I, Zar de todas las Rusias y la emperatriz Alejandra.

 
Hoy, el recuerdo de los Chartrand quizás llegue vagamente a los limonareños por el nombre de una calle o los cuentos repetidos entre los más longevos, sin embargo allá, a 500 metros del pueblo se levantan estas ruinas, solitarias y olvidadas por muchos, pero bajo cuya sombra es posible revivir la historia.

 













jueves, 8 de septiembre de 2016

Cuando el metal cobra vida










 
Otro punto de soldadura y ya. Al fin está terminada la Harley Davidson, una versión más pequeña, pero fiel a la legendaria motocicleta que ahora ocupa el espacio privilegiado en la colección de Adriel.
 

“¡Pero giran las gomas y hasta se mueve el pedal!”-exclama un amigo sin despegar los ojos de la carrocería. El detalle de las llantas, chasis, retrovisor vuelve a sorprender a quienes ya quedaron perplejos una vez ante sus barcos, fotingos, locomotoras y saxofones.
 
Adriel Rodríguez Echazabal, vive en Bolondrón, tiene 23 años y es graduado de la Escuela Profesional de Artes Plásticas de Matanzas Roberto Diago Querol, pero su pasión ya le corría por las venas desde pequeño.
 
“Mi primera maestra fue mamá, quien sin tener conocimientos de la especialidad me pedía que le hiciera un tractor, una vaca, lo que se le ocurriera”, cuenta el joven artista y recuerda aquel tocororo, que su hermano no creía hubiera dibujado él. 


 
Mayor fue la sorpresa del tribunal al frente de las pruebas de aptitud para matricular en Artes Plásticas cuando su madre les enseñó la escultura de un caballo, que con tan corta edad había logrado representar.
 
“Cursaba el noveno grado, mis libretas siempre estaban llenas de figuras. Cada vez me adentraba más en ese mundo de inspiración y creatividad, por eso aunque supe un poco tarde de las pruebas, fui de prisa y llegué de último, pero parece que los profesores vieron algo en mí”.
 
“Luego, en la escuela aprendí muchísimo. Desde el principio supe que prefería la escultura y el profesor Yoel Peláez, más que el conocimiento, me dejó su espíritu de artista”.
 
De ahí que Adriel prefiera entre los materiales el metal y hoy sus obras reflejen la precisión y belleza, que un día le enseñara su maestro. No obstante, al llegar a cuarto año se aventuró en el grafito hasta adaptar a la realidad cubana obras como El Moisés, El Pensador y El Discóbolo.
 
“Al Moisés le agregué una señal de tránsito y El Pensador lo transformé en el Sembrador, por llevar sobre sus piernas una guataca. Estas y otras figuras con una altura de apenas unos centímetros captaron la atención de muchos espectadores durante la exposición de mi tesis de grado”.
 
Tiempo antes por sus primeros trabajos en este formato había sido seleccionado entre los tres primeros lugares para exponer en la Bienal de La Habana en el año 2012.
 
“He presentado algunas obras en la Galería de Pedro Betancourt Enrique Pérez Triana, donde obtuve varios premios en algunos concursos y también he expuesto en Varadero. Tengo mi propio taller donde encuentro la forma de expresarme, liberarme”.
 
Extender sus trabajos y presentarlos en la próxima Bienal son solo algunos de los sueños de este joven, que cada mañana le da un beso a su esposa y se marcha a crear, allí donde el metal cobra vida.


 

 























miércoles, 24 de agosto de 2016

Matanzas: La ciudad que le faltaba al mundo (+Fotos)




“Te quiero porque me asombro
de tu majestad humilde,
y te quiero por la tilde
del nombre con que te nombro…”
Canto a Matanzas, de Carilda Oliver Labra




Cuentan que la madrugada previa a su fundación tuvo lugar un espectáculo nocturno de varias constelaciones y a las 6:37 a.m. salió el sol para, como dijera el historiador Ercilio Vento Canosa, hacer brillar la ciudad que le faltaba al mundo.

Desde entonces no pocos han quedado prendados ante los encantos de esta urbe con calles rectangulares, diferentes a lo estilado en la cuadrícula de Indias, y un diseño tal que se comporta como gigantesco reloj-calendario solar, capaz de reflejar la estación y la hora según el grado de iluminación de sus arterias durante el día.

De ahí que su río San Juan conserve el sabor de los versos de Carilda y en la encumbrada Loma del Pan, la brisa susurre el Himno del desterrado de Heredia. Como dijera la ilustre poetiza quienes amamos esta tierra llegamos a sentir que le debemos algo, por su belleza, por su singularidad, por su abrigo.

Sin embargo, muchos sentimos el dolor de ver las heridas que le ha causado el tiempo y el olvido. Quizás por eso no pasa inadvertida la noticia de que se prevé construir un bulevar en su Calle Medio y despierta curiosidad la fecha de inauguración del Teatro Sauto.

Consuela la reparación del Puente de Tirri y del Guanima, el remozamiento de lo que será la Fiscalía Provincial y otras obras constructivas, pero no es suficiente.

A los matanceros, y a muchos de sus hijos adoptivos, nos preocupa esta ciudad, que otros, ante la escasa vida nocturna y ausencia de espacios o servicios, han llegado a bautizar como dormida.

"Los matanceros siempre han sido indiferentes a la recreación o cultura". No me atrevería a repetir ese argumento que hace algún tiempo escuché decir a alguien, porque sería como olvidar a esa Matanzas denominada la Atenas de Cuba por su singular movimiento artístico y literario de antaño.

Más bien, me inclino a pensar en que una parte de la población puede ser víctima de apatía, pero debido a la prolongada quietud de sus rincones en los últimos tiempos, a las escasas facilidades para llegar hasta el lugar donde se encuentran las propuestas y también ¿por qué no? a la insuficiente calidad de algunos intentos.

Por el contrario, iniciativas como El Bolerazo, las Ferias en el Parque de la Libertad y las jornadas de teatro callejero reciben la acogida y gratitud de muchos adeptos.

Mortifica la indolencia y carencia de mecanismos para garantizar una ciudad más limpia donde no escaseen los cestos, y el vertimiento de desechos, así como la contaminación sonora sean penalizados.

Poco a poco se incorporan a la lista la escasa cultura del detalle que recientemente abordaba una colega, la carencia de espacios cinematográficos y el estado constructivo de muchos inmuebles como el antiguo hotel El Louvre, cuya recuperación debía comenzar el presente año, según informaron las autoridades a través de este semanario, y a estas alturas todavía no se perciben resultados.

En varias ocasiones he escuchado la frase: “es que a Matanzas nadie la quiere”, y aunque corro el riesgo de sucumbir ante la afirmación derrotista, recapacito enseguida al recordar aquella conferencia magistral del doctor Vento, en la que expuso orgulloso los tesoros de esta, la primera ciudad moderna de Cuba por los criterios urbanísticos utilizados en su diseño.

Creo que a Matanzas la queremos muchísimo quienes disfrutamos cada mañana el seductor abrazo de la bahía y el cordial saludo de sus puentes, por eso nos alegramos tanto cuando vemos que se restaura alguna esquina o crean alternativas para adornarla de júbilo y alegría, pero por eso tampoco nos conformamos.

Cuando un hombre sabe a dónde va